Hay que leer a Peter Zeihan.
1. El fin de la globalización: El comercio libre y seguro en todo el mundo no es lo normal; fue un sistema artificial creado por EE. UU. tras la Segunda Guerra Mundial para ganar aliados contra la URSS. Como EE. UU. ya es autosuficiente en energía y alimentos, se está retirando como policía del mundo. Sin su marina protegiendo los mares, el comercio global se va a fragmentar.
2. El colapso demográfico: Nos estamos quedando sin jóvenes. Al mudarnos a las ciudades, pasamos de tener muchos hijos a no tenerlos. Países como China, Alemania, Japón o Italia ya pasaron el punto de no retorno: tienen demasiados jubilados y no hay suficientes trabajadores ni consumidores para mantener sus economías. Según Zeihan, China enfrenta un colapso inevitable por esto.
3. Norteamérica será una isla de éxito: Mientras el mundo se desmorona, EE. UU., México y Canadá van a estar bien. ¿Por qué? Tienen la mejor geografía del mundo para producir alimentos, son autosuficientes en energía gracias al fracking, y su demografía es mucho más joven y saludable que la de Europa o Asia. Aunque es cierto que Zeihan parece pasar por alto los problemas de México (narcotráfico, etc.) o de EE.UU., como la división social (población de las costas frente a la de zonas rurales, por ejemplo).
4. El regreso de las fábricas locales (Nearshoring): Se acabaron las cadenas de suministro kilométricas donde una pieza viaja por tres continentes antes de armarse. El futuro es regional. Las fábricas se están mudando cerca de los consumidores, y en este nuevo mapa, México es uno de los grandes ganadores globales.
En resumen: El mundo hiperconectado y barato de los últimos 80 años fue una anomalía histórica. Vamos hacia un planeta fragmentado en bloques, donde solo sobrevivirán los que tengan recursos propios y suficientes jóvenes.
¿Qué opción le queda a España? Mirar a América. Establecer acuerdos de tipo comercial, cultural o incluso militar con aquel continente, incluyendo a EE.UU, por supuesto. Y, por tener en cuenta a Kissinger, no llevarse mal con Rusia y China.
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