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Mostrando las entradas etiquetadas como nihilismo

Foucault y las drogas

Foucault trabajó siempre los procesos de subjetividad. Para él, todos los procesos histórico políticos habían sido una fuente de la conformación de subjetividades. Pero para él las configuraciones políticas históricas habrían sido accidentales, gratuitas, fruto de esquemas de dominación caprichosos. No advierte la necesidad de estos procesos. Por eso no se molesta en buscar una sistematicidad en los planteamientos políticos ni en construir una Teoría del Estado. Asimismo, las configuraciones morales católicas, asentadas en la familia tradicional, jerárquica y en otros cuerpos de apoyo mutuo, no serían más que otros esquemas de dominación conformadores de subjetividades.  ¿Solución? Foucault no parece ver otra salida que liberarse de toda atadura moral y política. Confiar todo a la aleatoriedad del instante.  Poner las esperanzas en que el mercado libre sea capaz de fabricar "buenas drogas".

Geometría contra el nihilismo

En los Encuentros de Filosofía de Oviedo, del año 2010, Gustavo Bueno contaba (creo que en la lección de clausura) cierta anécdota interesantísima pero que ha pasado desapercibida.  Decía que en los años de moda del existencialismo había ciertos alumnos que iban a su despacho con aires nihilistas, con supuestas intenciones de suicidio, etc. Pues bien, Don Gustavo agarraba inmediatamente los Elementos de Euclides, y le decía al individuo en cuestión: "estudia esto, y si cuando lo hayas hecho aún te quieres suicidar te doy yo la pistola". Brillante. Es decir, no hay nada mejor para sacudir el horror vacui como sumergirse en el reino de la objetividad; de la profundidad y belleza geométricas. Nadie que haya pasado por los Elementos y haya entendido algunas construcciones (I. 47, III. 31, IV. 2, etc.) puede querer suicidarse. Creo que algo parecido debió también querer decir Spinoza en su libro V de la Ética y en el sub specie aeternitatis . Otro corolario desolador es que, prec...