La esencia de todo ser -de todo modo de la Sustancia-, consiste en persistir en la existencia. La esencia, diríamos, de todas las cosas, consiste en resistir, en esforzarse por no morir, por no dejar de ser (E3, 6). Ser es querer existir, vivir. El hombre es aquella parte de la naturaleza que además de querer ser, de querer seguir existiendo, es consciente de ello (E3, 9). La esencia del hombre, por tanto, consiste en empeñarse en existir siendo consciente de ello. Y el hombre será virtuoso si llega a saber cómo, ayudado de la razón, puede potenciarse (a sí mismo y en compañía). Un hombre se potenciará no con afectos malos, derivados de la tristeza (tristitia) sino en potenciar los afectos buenos, alegres (laetitia) y en procurar vivir en un cuerpo sano y en una mente sana (E5, 39). La virtud en definitiva consiste en aumentar la potencia. "El hombre libre en nada piensa menos que en la muerte" (E4, 67). El hombre, además, puede muy poco solo, y por eso necesita de la se...