La vida es larga, si sabes aprovecharla
No tenemos escaso tiempo, sino que perdemos mucho. Nuestra vida es suficientemente larga y se nos ha dado en abundancia para la realización de las más altas empresas, si se invierte bien toda entera; pero en cuanto se disipa a través del lujo y la apatía, en cuanto no se dedica a nada bueno, cuando por fin nos reclama nuestro último trance nos percatamos de que ya ha transcurrido la vida que no comprendimos que corría. Así es: no recibimos una vida corta, sino que nos la hacemos.
(Séneca, Sobre la brevedad de la vida, 1.3-4)
Nadie sabe cuánto tiempo vivirá. Pero, por desgracia, podemos estar seguros de una cosa: desperdiciaremos demasiado tiempo buscando cosas inútiles, tramando venganzas e intrigas, odiando, tristes, victimizados, con quejas constantes, agraviados. Pensando cómo será el fin de semana, la tarde, la noche, y malgastando así el momento presente. Planeando sin cesar experiencias o aventuras para las vacaciones. Cotilleando, viendo televisión basura, redes sociales o enfadados y ofendidos con los seres queridos.
Pocos la aprovechan, esto es, gozan el presente, aman la verdad, viven con propósito, el placer no es el director de sus vidas y ayudan a otros sin esperar premios.
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