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La Política no es una ciencia

La Política no es una ciencia ni puede serlo. La principal razón está en los términos con los que opera. En efecto, en la geometría los términos (rectas, cincunferencias...) son claros, están definidos, son operables y los procesos pueden repetirse indefinidamente. Lo mismo pasa en el resto de las ciencias estrictas: Artimética, Termodinámica, Topología, Física newtoniana... Ahora bien, la Política, como intento de saber científico, se apoya en fenómenos en parte desconocidos, ya que siempre hay algo que se nos escapa, pues los términos de este saber son sujetos operarios (grupos o individuos) cuyos intereses no están nunca del todo claros. ¿Qué intereses hay realmente tras el Estado Islámico recién formado (o en Israel, o en Ucrania)? ¿Qué alianzas hay que no conocemos, al menos por los filtros de la prensa? Al contrario que en la geometría, la pseudociencia política opera con términos oscuros y confusos, y las operaciones y decisiones de la realpolitik son siempre provisionales, pues el fin del Estado no es la Verdad como en las ciencias (verdades o teoremas de cada recinto categorial) sino el orden, la eutaxia, la continuación en la existencia con el mayor orden interno posible.

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